Al nombre Crónica de libros responde un grupo que se reúne periódicamente para compartir lecturas y conversar sobre parte de la producción editorial que entra en la Biblioteca de CEDILIJ.
La nominación Crónica de libros pone en juego la noción de bitácora, el sentido de "ser testigo" de un libro en tránsito, de una lectura como suceso actual, como momento específico. Eso nos habilita a compartir, si lo juzgamos interesante, datos de experiencias de animación. Y así, abrir la concepción del comentario sin necesariamente desentendernos de la crítica,  pero si de su tradicional posicionamiento de autoridad. Reconociendo que, como dice Ponç Puigdevall, "la crítica de libros es un género literario radicalmente autobiográfico donde la línea fronteriza entre la voz narradora y el autor es muy y muy fina".

Sobre los comentarios
Salvo las excepciones indicadas; los autores de lo publicado en esta sección han escrito su comentario con posterioridad al abordaje colectivo del libro en el marco de las reuniones de equipo.

Equipo 2007/2008
Asunción Álvarez, Tania Arce, Maria Elisa Bettolli; Julia Duelli, Fere Duelli, Marcela Jiménez; Abril López, Cecilia Malem, Mari Masera; Ornella Matarozzo, Graciela Miguez, Liliana Moyano; Miriam Palacio, Gerardo Pérez Taschetta, Soledad Rebelles, Silvia Rivero.
Coordinación: Mariano Medina.

 





 
 

¡Sálvate Elías!

Texto Elisabeth Brami; sobre esculturas de papel de Bernard Jeunet.
Ed. Kalandraka. Sevilla, 2006.
andalucia@kalandraka.com

www.kalandraka.com

"Si el libro fuera un animal, sería un toro viejo, muy negro y cansado,
pero que sigue corriendo para salvarse de los espadazos en contra de su lomo
y encontrar por fin, un lugar donde encontrarse con el mismo."
Fere Duelli, Comentarios orales de las reuniones de Crónica de Libros.


Desde la perspectiva de un niño de siete años, se cuenta una historia –la de Elías- marcada por la pérdida de la identidad, la familia y el propio lugar. Las imágenes y la narración verbal logran complementarse agregando sentido y sensibilidad a la experiencia de la lectura.
Las ilustraciones son preponderantes y otorgan una atmósfera clave para el desarrollo de la narración verbal. Están realizadas a partir de una muestra de esculturas en papel que recuperan, al igual que el texto, la temática del holocausto judío. Las ilustraciones sugieren la idea de la fragmentación y anuncian el advenimiento de lo negativo a partir de señales tales como los alambres de púas con telas rojas enredadas en ellos. Esos signos construyen un clima de tensión que se advierte desde la primera frase del libro,"Nos fuimos sin echar llave". 
La problemática de la identidad está ligada a la posibilidad de supervivencia y a La preservación/pérdida del nombre: para poder vivir, Elías debe negar quien es, ocultar su nombre. Así, el protagonista se salva pero la pérdida no es menor, ya que debe 'fingir ser otro', tener otra familia, otra religión, otro nombre. A su vez, no logra salvar a otros. Esto es otra forma de muerte que se torna irresoluble dentro de la historia, pues aún cuando  recupera transitoriamente su identidad judía, no logra ayudar a otros personajes. Por esto, la atmósfera es intensa y las emociones que remueve son trágicas porque no se lograr una liberación, ni una resolución "feliz". En este sentido, podríamos decir que es un relato realista en tanto no aparecen salidas mágicas que rescaten al personaje y lo preserven del sufrimiento. 
Como lector, esperamos que Elías se salve, que la historia termine de una vez. Como señalo Fere Duelli: "A cada página se está en vilo esperando que algo sane o cambie la situación; que alguien salve a Elías y le devuelva su nombre. Pero no es un libro del género de los superhéroes, nadie aparece volando a salvar a nadie, el nudo no pasa y te queda en la garganta y en el estómago. Lo único que pueden hacer los demás personajes es rogar que Elías se salve, "Sálvate, Elías", piden sus padres y su amiga. Nosotros como lectores lo único que podemos hacer es pasar de página y esperar que al otro lado la historia por fin se termine y el nudo pase."
Este deseo está relacionado con las acciones que los diversos personajes efectúan, es decir, esa expectativa de lectura está ligada a uno de los conflictos que el libro plantea y a su lógica narrativa de resolución: se salva o no se salva. Ese conflicto se agudiza página tras página hasta llegar a un final abierto cuya resolución desconocemos. La angustia se instala en la posición de lectura. Sin embargo, hay otra historia, otra línea de sentido que sí tiene una resolución positiva y que descubrimos como el nudo clave del relato ya sobre el final del texto. Ese conflicto es la compresión del mundo, de la guerra, de su cambio de nombre, de la ausencia de sus padres. Esa trama está completa.
Hacia el final del libro descubrimos que acompañamos al protagonista en su proceso de "interpretación" de esa realidad caótica y por momentos incomprensible que se deshila en un día a día repleto de indicios, secretos y palabras dichas a medias. Mientras la secuencia de acciones queda abierta, el relato se detiene en ese punto de entendimiento y nos abandona a los lectores con el deseo que Elías se salve, que no sea tragado por "el oscuro vientre de la guerra".

Julia Duelli
Crónica de libros

 

 
 

¡Soy un gran experto!

Meter Geibler (texto) y Atmud Kunert (Ilustraciones).
Ed Lumen. Barcelona, 2003.

¿Qué tiene que tener un libro infantil para recibir un comentario optimista?
¿Un texto que lo enriquezca? ¿Amplitud en el vocabulario? ¿Libertad de expresión?
¿Armónica composición entre los colores y las formas? ¿Alma?
Pues bien, "Soy un gran experto", cumple con muchísimos requisitos que resisten un agudo
criterio de selección con el que son mirados y evaluados los libros álbum.


Las ilustraciones se mueven de manera independiente dentro del gran cielo de la poesía en la que está inmerso el cuento. Cada página se presenta como una historia que cierra en sí misma; como una totalidad dentro de otra totalidad mayor que completa su sentido a lo largo del cuento. Y como si fuera poca cosa, semejante cosmos se compone de pequeñas partículas o detalles puestos como al azar, capaces de germinar otro discurso latente o sub-versivo en ese amplio ecosistema literario, un universo poblado de astros que desdibujan los límites de una escritura que no se clausura en el momento de terminar sus páginas.

Lo cierto es que uno podría asegurar que las ilustraciones tienen vida propia, que el desopilante y descalzo niño de pelo loco está cantando una manera distinta de ver el mundo, de estar en él, de relacionarse con el entorno; este, se aparece fantástico y anarquista, casi el reflejo de una realidad utópica que plantea rupturas con algunos de los discursos o paradigmas preexistentes y naturalizados; generando el debate entre la realidad y la ficción.

Así el gran experto dispara la imaginación de quien lo transite y le otorga al lector un pasaje hacia una aventura metafísica enfrentándolo al cotidiano existir a través de un párrafo muy significativo: "...Todo, son caminos"...

Porque eso tiene de bello el cuento: "movimiento", del ojo a los dibujos, de los dibujos a las letras, de éstas otra vez a los dibujos (que a esta altura ya están dialogando entre sí);  del movimiento interno que se produce en el lector. Entonces el que lee, se pasa horas mirando lo dibujos, dejándose sorprender por tanta ventana abierta o ligeros argumentos que se suscitan unos tras otros, infinitos. El sujeto lector deja de buscar algo concreto, y en ese momento se produce la alquimia.

Además el texto que acompaña las imágenes es divertido, disparatado como éstas, ocurrente. Habla desde la percepción de una infancia cargada de originalidad, de metáfora.
¿Será entonces que sus autores conocen bien la gema de la niñez? ¿Esa curiosidad innata  hacia todo? ¿Esa lectura auténtica del mundo?
...Porque, ¿qué niño no es un gran experto? Algunos como los de este cuento son expertos extravagantes, otros apelan a la simpleza para expresarse.

Su escritura en rima, creo no deja escapar esta hipótesis ya que también introduce al juego añadiendo un dosis de musicalidad que amplía sus encantos y su público.
Por lo tanto de esta unión entre imagen y escritura nace un libro, como nace una flor, nace un Soy un Gran Experto

Tania Arce
Crónica de libros



       
 
   

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